Desde la acera del mundovemos pasar el largo desfile del absurdo.No logra intimidarnossu máscara de poder.Ni los zarpazos ferocescon que guarda su égida absoluta.Tampoco nos seducensus oropeles y comparsasde dragón bicéfalo.Con el atardecersoltamos a volar un barrilete,su arco iris va pintando las calles.Caminamos,hasta que la lunase ofrece a reemplazarlo,desmadejando su trenza de colores.Creemos que otro mundo es posibleun mundo con miradores de solen el que las mujerespodamos vestirnos de sonrisas.En el que niñas y niñospuedan jugar la misma ronda,recorrer los prados cantando mil cancionesy bebiendo agua clara de los manantiales.