
Poeta
colombiana nacida en 1922. Es catedrática y periodista y ha dedicado su vida a
la literatura.
Ha publicado «Sombra del amor», «Palabras de la Ausencia, «Mis propias
palabras», «Tiempo de vivir», «Campanario de lluvia», y «Los poemas de Enero».
Cuando esté lejana -
Para ti no hay palabras -
Más que nunca
Luz de tu presencia -
Todavía

Todavía
Todavía
la frágil quemadura de una lágrima
borra la luz del árbol.
Todavía
cerca del corazón se detiene la vida
cuando te nombra alguien.
Todavía
rueda el mundo al vacío
desprendido y errante.
Todavía
no encuentro las palabras
para decir la ausencia de tus manos.
todavía
te amo.

Luz de tu presencia
¿Tú venías buscándome desde playas y sierras?
¿Venías presintiéndome por todos los caminos?
¿Escuchabas mi voz en los ecos del viento
y tocabas mis manos en el agua del río?
Me hallaste en una tarde de soledad y música.
Suavemente llegabas con tu amor a mi vida.
Al fondo las montañas heridas por la lluvia
Y en medio de los muros la lámpara encendida.
Yo entendí tu presencia porque un fuego de angustia
destructor y quemante se apagó entre mis venas.
Porque el agua invasora de una inmensa amargura
desplegó hacia el olvido sus oscuras mareas.
Te di mi lejanía de bruma y de silencio
-la tienes en tus manos como una flor de sombra-,
en cambio tú me has dado tu claridad sonora
que resucita muros en mis ciudades rotas.

Más que nunca
Porque amarte es así de dulce y hondo
como esta fiel serenidad del agua
que corre por la acequia derramando
su amorosa ternura sobre el campo.
Te amo en este sitio de campanas y árboles,
en esta brisa, en estos jazmines y estas dalias.
La vida y su belleza me llegan claramente
cuando pienso en tus ojos bajo este cielo pálido.
Sobre la hierba limpia y húmeda mis pisadas
no se oyen, no interrumpen el canto de los pájaros.
Ya la niebla desciende con la luz de la tarde
y en tu ausencia y mi angustia más que nunca te amo.

Para ti no hay palabras
Para ti no hay palabras.
Hay sólo mudas páginas en blanco
y este lento caer
de las manos inútiles
que olvidaron y hallaron
letras
sueños
y árboles.
Hubo palabras antes.
Cuando el mar,
cuando el grito luminoso
de los últimos faros.
Para ti sólo hay tiempo,
no hay palabras.
Y el tiempo es infinito
ahora que te amo.

Cuando esté lejana
Búscame en todo cuando esté lejana.
Me hallarás en tu voz y en tu mirada,
me hallarás en la sombra de tus pasos,
en la caricia musical del aire,
en el sonido fiel de la campana.
En los fulgores de la luz que llega
y despierta el color en el paisaje.
En el perfume que la tierra invade
cuando viene creciendo la mañana.
Mira a tu alrededor. Mira los árboles
y la lluvia en las hojas, mira el agua.
Oye venir mi voz por el camino
que se tiende a la tarde como un brazo.
Estaré allí, perdida entre tu mano,
forma de amor sin tiempo ni distancia.
Me llevarás en ti calladamente,
sin nombre ya, ni olvido, ni esperanza.
