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Pilar de Vicente-Gella Capo nace en Zaragoza (España) en
el año 1948, aunque posteriormente se traslada a vivir a Madrid.
Desde muy pequeña tiene una
fuerte inclinación por las artes, concretamente su vocación se encuentre
dividida entre la danza y la poesía.
Con veinte años, formó parte de la compañía de
teatro de la Ópera de Montecarlo.
Recibió el primer Premio de Poesía "Nicolás del Hierro".
Hoy, catorce de
julio...
Se me
mueren, de estío...

Se me
mueren, de estío, los alcores
que cuando me encontraba con tus manos
la garza alzaba el vuelo
y gemían las aguas, ya tan puras,
de tus dedos al roce.
Apriétame el calor de este verano
como inútil promesa.
Fue fugaz tu destino
encallando en mi vida adormecida.
No conozco el color de las plegarias.
Pero ruego a los cielos, si aún existen,
que no olvides por siempre
aquel único gramo de locura.
(Del Poemario “La casa abandonada” Ed. Torremozas)

Hoy,
catorce de julio. Clínica del Rosario.
Y Claudio se nos muere, poco a poco,
entre sábanas tersas.
Tan blancas, tan lavadas,
más blancas que sus sienes
teñidas de azabache.
Su rostro ya ha adquirido ese gris macilento
que nos aguarda a todos, pues la muerte es cercana.
Me ha reconocido.
Ha dicho algo.
Tal vez fuera importan, o así creo.
Tal vez su despedida.
Mas no logro raptar todo su verbo.
Me quedo sin el último mensaje.
Cojo el cincuenta y uno. Príncipe de Vergara.
Llego a Alcalá. Gran Vía.
Y ni siquiera llueve en esta hora.
Espero mi transporte.
Enciendo mi suicidio en un cigarro.
Y ahora me doy cuenta de que tanta tristeza
humedece mis ojos
como un río pequeño que no tuviera orillas
(Del poemario “Réquiem de Julio" Ed. Torremozas)
