Szymborska, Wislawa

 09 de junio de 2008

Ciudad de MujeresPrincipal
Safo
Sainz Borgo, Cristina
Salas, Ada
Sanabria, Pilar
Sánchez, Eloisa
Sánchez, Irene
Sánchez, Milagros
Sánchez, Dunia
Sand, George
Sant-Celoni, Encarna
Sanz, María
Sarasua, Blanca
Sastoque, Sonia
Saura, Aurora
Sexton, Anne
Smith, Stevie
Södergran, Edith
Soto, Carmelina
Soto, Elena
Soto, Teresa
Soundy, Yanira
Strepponi, Blanca
Storni, Alfonsina
Strucchi, Emilce
Suárez, Marián
Suero Pavón, Mª Carmen
Sumangalamata
Sute-jo, Den
Swann, Matilde Alba
Swi, Anna
Szymborska, Wislawa

 

 

 

A - B - C - D - EF - G - H - I   - J -  K - L  - M - N - O

P - Q - R - S - T - U - V - W - X  -  Y - Z

 

Wislawa Szymborska, escritora polaca nacida en 1923, recibió el premio Nobel en 1996 y está considerada una de las voces más originales de la poesía contemporánea de su país.

Tiene publicado "Llamada a Yeti" (1957), "Sal" (1962), en la que se plantea la vida humana como parte de todo un proceso universal, "Cien consuelos" (1967), "Gran número" (1976), "Gente en el puente" (1986), "Fin y principio" (1993) y "Instante" (2004), en los que ya deja aparecer un estilo intimista, irónico, paisajístico y existencialista.

 

Una del montón - Todo

Vietnam - Posibilidades

Posibilidades

Prefiero el cine.
Prefiero los gatos.
Prefiero los robles a orillas del río.
Prefiero Dickens a Dostoievski.
Prefiero que me guste la gente
a amar a la humanidad.
Prefiero tener en la mano hilo y aguja.
Prefiero no afirmar
que la razón es la culpable de todo.
Prefiero las excepciones.
Prefiero salir antes.
Con los médicos prefiero hablar de otra cosa.
Prefiero las viejas ilustraciones.
Prefiero lo ridículo de escribir poemas
a lo ridículo de no escribirlos.
En el amor prefiero los aniversarios
que se celebran todos los días.
Prefiero a los moralistas
que no me prometen nada.
Prefiero la bondad del sabio a la del demasiado crédulo.
Prefiero la tierra vestida de civil.
Prefiero los países conquistados a los conquistadores.
Prefiero tener reservas.
Prefiero el infierno del caos al infierno del orden.
Prefiero los cuentos de Grimm a las primeras planas
del periódico.
Prefiero las hojas sin flores a la flor sin hojas.
Prefiero los perros con la cola sin cortar.
Prefiero los ojos claros porque los tengo oscuros.
Prefiero los cajones.
Prefiero muchas cosas que aquí no he mencionado
a muchas otras que tampoco he dicho.
Prefiero el cero solo
al que hace cola en una cifra.
Prefiero el tiempo de los insectos al tiempo de las estrellas.
Prefiero tocar madera.
Prefiero no preguntar cuánto me queda y cuándo.
Prefiero tomar en cuenta incluso la posibilidad
de que todo tiene una razón de ser.
 

 

Vietnam

Mujer, ¿cómo te llamas? -No sé.
¿Cuándo naciste, de dónde eres? -No sé.
¿Por qué cavaste esta madriguera? -No sé.
¿Desde cuándo te escondes? -No sé.
¿Por qué me mordiste el dedo cordial? -No sé.
¿Sabes que no te vamos a hacer nada? -No sé.
¿A favor de quién estás? -No sé.
Estamos en guerra, tienes que elegir. -No sé.
¿Existe todavía tu aldea? -No sé.
¿Éstos son tus hijos? -Sí.

(Del poemario "Mil alegrías -Un encanto-" 1967)
 

 

 

Todo

Todo:
palabra impertinente y henchida de orgullo.
Habría que escribirla entre comillas.
Aparenta que nada se le escapa,
que reúne, abraza, recoge y tiene.
Y en lugar de eso,
no es más que un jirón de caos.



Una del montón

Soy la que soy.
Casualidad inconcebible
como todas las casualidades.

Otros antepasados
podrían haber sido los míos
y yo habría abandonado
otro nido,
o me habría arrastrado cubierta de escamas
de debajo de algún árbol.

En el vestuario de la naturaleza
hay muchos trajes.
Traje de araña, de gaviota, de ratón de monte.
Cada uno, como hecho a la medida,
se lleva dócilmente
hasta que se hace tiras.

Yo tampoco he elegido,
pero no me quejo.
Pude haber sido alguien
mucho menos individuo.
Parte de un banco de peces, de un hormiguero, de un enjambre,
partícula del paisaje sacudida por el viento.

Alguien mucho menos feliz,
criado para un abrigo de pieles
o para una mesa navideña,
algo que se mueve bajo el cristal de un microscopio.

Árbol clavado en la tierra,
al que se aproxima un incendio.

Hierba arrollada
por el correr de incomprensibles sucesos.

Un tipo de mala estrella
que para otros brilla.


¿Y si despertara miedo en la gente,
o sólo asco,
o sólo compasión?

¿Y si hubiera nacido
no en la tribu debida
y se cerraran ante mí los caminos?

El destino, hasta ahora,
ha sido benévolo conmigo.

Pudo no haberme sido dado
recordar buenos momentos.

Se me pudo haber privado
de la tendencia a comparar.

Pude haber sido yo misma, pero sin que me sorprendiera,
lo que habría significado
ser alguien completamente diferente
 

 

 

 

   
Ciudad de Mujeres
 

Copyright © Poemario de Mujeres - Ciudad de Mujeres - Este sitio se actualizó por última vez el 09 de junio de 2008

  info@poemariodemujeres.com       Apartado de Correos 977 - 02080 Albacete