
Me
emociono al deciros que tengo
el
convencimiento de que la otra noche teníais como
siempre
unos deseos locos de
bailar
conmigo. Sé de vuestra voluntad de hacerme
gozar
y quisiera que fueseis siempre vos
como
prueba de que me amáis
quien
lo haga. Estoy dispuesta a mostraros mi
afecto
absolutamente desinteresado y sin
cálculo,
y si quisiereis de verdad verme
desvelando
sin artificio mi alma
desnuda,
venid a hacerme una visita.
Hablaremos
como amigos, francamente
os
probaré que soy la mujer
sincera,
capaz de ofreceros mi estima
más
profunda y más estrecha
en
una palabra, daros la mejor prueba
que
pudieseis soñar, conozco vuestra alma libre.
Sabed
que me ha salido una ampolla enorme, dura y también
honda.
Al pensarlo tengo una angustia muy
grande,
acudid pues enseguida y venid a
hacérmela
olvidar, es muy fuerte y no sé donde
metérmela.
