Sánchez, Mar

 29 de julio de 2008

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Gracias Mar por tu colaboración

 

Mar Sánchez Encinar nació en Madrid en 1980, y se trasladó a Azuqueca de Henares (Guadalajara) durante su niñez. Desde la adolescencia demostró una especial sensibilidad para la poesía, convirtiendo una afición en una forma de vivir los sentimientos más profundos.

Por todo ello, a pesar de su juventud, tiene dos obras. La primera, “Un pedazo de Mar”, escrita entre 1998 y 2002, contiene una forma inusual y atípica en su dibujo literario, si tenemos en cuenta la edad de la autora. Un libro que finaliza poniendo fin a una etapa de madurez personal y artística. Así, continúa la poeta afianzando su estilo y evolucionando hasta su verso de hoy con el segundo libro, presentado a este poemario, “Tintero de Sueños” (2003-2007).

Especialista en palabras sin análisis, estrofas sin búsqueda de rima y reflexiones sin ideología ajena, proyecta una escritura llena de verdades jugando -sin querer jugar- con la ambigüedad y la protección a sus más íntimas vivencias.

Actualmente está compaginando su labor profesional con la asistencia a cursos y talleres de poesía para escritores noveles. Fijó su residencia desde noviembre de 2006 en Dénia (Alicante), y creó junto con otros poetas de vocación, una Asociación de Poesía para autores no publicados, permitiendo así la simbiosis entre escritores que no entienden mejor forma de expresión, que la de este género literario.

Mar no es experta en libros, publicaciones, artículos ni técnicas. Tan sólo vive la poesía como una necesidad, un sustento gratuito que alimenta sus días.

 

Como camina la luz... - Y a veces, cuando me sumerjo...

Es la realidad de esta condena - Se suceden los deseos

Si se apagase la luz


 

Si se apagase la luz,
me quedaría a oscuras.
Me perdería entre las sombras
y ciega vagaría entre dos mundos.
El mortal que rompería mi cuerpo
y lo haría añicos.
Y el inmortal que devolvería
la inexistencia ajena
de este alma reconstruida
y parcheada de mil maneras.
Si se apagase la luz,
me volvería escarcha en el infierno,
saquearía sueños cual pirata desgarrado
y sin escrúpulos cambiaría la luna
por un trago del peor de los venenos
y me abriría en dos, de parte a parte
para arrancarme los ojos ciegos.
 

(del libro “Tintero de Sueños”)

 

 

Se suceden los deseos,
como los granos de un reloj de arena.
Me levanto sobre ti
para observarte en la penumbra,
y te descubro las ansias,
las pasiones despertadas
al roce de la piel en llamas.
Penetro en la gruta de las vanidades,
aquella que me llama sin voz
y a gritos.
Lengua desertora de mi cuerpo,
que resbala por el abismo de tus caderas,
las que me marcan el ritmo enloquecido
de pecados y placeres.
Lo siento todo.
Lo siento tanto,
que tu color metálico,
me electriza las entrañas.
Te deshaces, me desgasto.
Te retuerces, me dilatas.
Te poseo un instante,
para ser tuya todos los demás.
 

(del libro “Tintero de Sueños”)

 

 

Es la realidad de esta condena,
la sublime incongruencia de esta calma
que a la tempestad precede.
Ésta soledad que me crece por dentro,
como un virus
y se queda allí,
entre los días y las noches,
entre la piel y el alma.
Se suceden los minutos,
en este reloj antiguo y desgastado,
como mis temidos anhelos.
La luz atraviesa esta ropa corroída
y se cuelan las ganas por los párpados cerrados.
La libertad me encoje y me envenena,
me arrastra y me domina.
Me quedan los recuerdos,
incisivos y recurrentes,
como mis sueños.
Y antes de que me eclipsen tus ojos
y me convierta en piedra,
fingiré que eres viento y yo veleta.


(del libro “Tintero de Sueños”)

 

 

Y a veces, cuando me sumerjo en la más absoluta tristeza
y el llanto se hace imparable un día entero,
pienso en ti e intento traerte más cerca de mi alma.
Esta melancolía de la que desconozco hasta el origen
y el idioma de mis lágrimas.
Es este verso cruel que me provoca, me nubla y me azota.
Soy esclava entre la piel y el alma.
La puta inteligente de la sangre.
Soy la sal en la yaga que yo misma abrí con versos.
Soy eco de tus pupilas dilatadas.
La sed de palabras escogidas…
Y aún así, lloro sin razón que de fe a mi condena
de agujeros negros, de días como éstos, tan insulsos,
tan llenos de nada como los sueños míos.
 

(del libro “Tintero de Sueños”)

 

 

Como camina la luz
entre esta gente que no sé.
Esta que pasa y no vuelve.
La luz, hasta que llega la sombra
y roba objetos que no tienen alma,
que no tienen sueños como estos,
como los míos cuando no duermes conmigo.
Porque soy capaz de amarte
sin más fronteras que tu ropa,
soy capaz de tenerte,
sin más trilogías que tu sexo,
capaz incluso, de desterrar hachas
manchadas de sangre, que empuñaron
guerreros con ojales descosidos.
 

(del libro “Tintero de Sueños”)

 

 

 

 

   
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