Safo, poeta griega, nació en Lesbos en el 630 a.d.n.e.
Fundó una escuela donde se impartía clases de literatura, danza y gimnasia y
adonde acudían jóvenes patricias.
Escribió nueve libros de odas, epitalamios o canciones nupciales, elegías e
himnos aunque desafortunadamente sólo quedan fragmentos ya que la Iglesia
Católica mandó destruir su legado artístico. Cantó en el dialecto de su isla al
amor y a la naturaleza.
Frente al sometimiento del efebo en las relaciones atenienses, Safo, contraponía
el respeto a la amada y la ayuda benévola de la diosa.
Muchos de sus poemas eran monodias o canciones interpretadas por una sola voz
acompañadas de una lira. Creó la estrofa sáfica, compuesta por tres
endecasílabos y un adónico final de cinco sílabas.
Muere en el 560 a.d.n.e.
A una amada - Plenitud -
La violencia de Eros -
Lo inmutable
En la distancia

En la distancia
De veras, quisiera morirme.
Al despedirse de mí llorando,
me musitó las siguientes palabras:
"Amada Safo, negra suerte la mía.
De verdad que me da mucha
pena tener que dejarte." Y yo le respondí:
"Vete tranquila. Procura no olvidarte de mí,
porque bien sabes que yo siempre estaré a tu lado.
Y si no, quiero recordarte lo que tu olvidas:
cuantas horas felices hemos pasado juntas.
Han sido muchas las coronas de violetas,
de rosas, de flor de azafrán y de ramos de aneldo,
que junto a mí te ceñiste. Han sido muchos los
collares que colgaste de tu delicado cuello, tejidos
de flores fragantes por nuestras manos.
Han sido muchas las veces que derramaste
bálsamo de mirra y un ungüento regio sobre mi cabeza

Lo inmutable
Para las bellas
-para vosotras-
mi pensamiento
nunca es mudable.