
Miriam Reyes (Orense, 1974), es autora de los libros Espejo Negro (DVD
ediciones, Barcelona, 2001) y La bella durmiente (finalista del Premio Hiperión,
2004). Ha sido incluida en las antologías: Feroces (DVD Ediciones), Mujeres de
carne y verso (La Esfera de los Libros), 25 Poetas Españoles Jóvenes (Hiperión),
e Ilimitada Voz: Antología de poetas españolas, 1940-2002 (Universidad de
Cádiz), entre otras. Ha realizado diversos experimentos que relacionan imagen y
poesía.
La suya es una poesía en la que sensibilidad y experiencia encarnan en una
trayectoria vital que al formularse se perfila, se revela y nos hechiza y
envuelve con su mundo abismal e irrepetible. Miriam Reyes emigró a Caracas
cuando sólo tenía 8 años. Allí estudió Letras en la Universidad Central. Se dio
a conocer como poeta en la antología de Isla Correyero "Feroces". Desde el año
2000 vive en Zaragoza, donde lleva a cabo experimentos de poesía multimedia y
videopoesía.
Web de Miriam Reyes:
http://www.oddcity.com/espejo_negro/
Soy lo que no entiendes
No voy a contestar esa llamada
Me he colocado la venda con
cuidado

Me he colocado la venda con
cuidado
–como un velo de novia–
y he caminado hasta el centro del corro
–como camino al altar–.
La gallinita ciega, la gallinita loca.
Ellos están ahí, pero sólo son fragmentos:
un par de brazos, un ojo abierto, un mentón…
Los voy acumulando.
Quiero hacer un montoncito con todos ellos
para construir mi castillo de arena
y sentarme a esperar la gran ola.
Tan pancha, tan loca
–como una reina–.

No voy a contestar esa llamada
trae una voz de uñas rayando la pizarra
y un repertorio de rostros de la náusea
que conozco de sobra.
Corté los hilos limpié las huellas
detuve todo flujo que pudiera extenderse
del uno hacia el otro.
Barrí tu cuerpo de huesos y carne
fuera de mi cabeza.
Todo lo tibio también todo a la calle.
Y tú sigues repicando
incansable entre los tubos
vacíos de mis arterias.

Soy lo que no entiendes
y simplificas
lo que no puedes cambiar
y limitas
lo que necesitas
y humillas.
Por más que te obedezca
no hago lo que deseas.
Por más que me anules
te lastimo.
