
Éste es mi corazón
Éste es mi corazón: el
partidario
de los días callados y las frutas.
Hace sus fiebres raras y absolutas
y yo lo pierdo en mí. Soy su sudario.
Nadie sabe el misterio que convoca.
A veces me lo busco y se ha escondido.
Triste nudo fatal, incendio hundido
que voltea su llama hasta mi boca.
Otras veces transcurre por la casa
con algo que se fuga cuando pasa,
como el mar infinito en una red.
Y así el preso es un preso independiente,
y yo soy quien lo cuida, la obediente,
porque puede matarme con su sed.

Una
mujer escribe este poema...
Una
mujer escribe este poema
a
cualquier hora de un día que no importa
en
el siglo de la avitaminosis
tristeza
deseo no sabe qué
esperando
la bayoneta o el obús
una
mujer escribe este poema
a
desvergüenza y dentellada
fogosa
inalterable arrepentida pudriéndose
caemos
por turno frente a las estrellas
no
hay nada más ilustre que la sangre
una
mujer escribe este poema
qué
estúpida la línea que divide sol de sombra
acumulándose
al final de las azoteas
supimos
de pronto de una trombosis coronaria
vean
si se han roto los lentes de contacto
una
mujer escribe este poema
separa
quince pesos para el alquiler
se
desprende del mediodía por la próstata
sigue
la preparación combativa
una
mujer escribe este poema
como
quien ha perdido el tiempo para siempre
creo
en el corazón de Denise Darval
hemos
ganado porque morimos muchas veces
parece
que tengo un derrame de sinovia
no
hay tiempo para la poesía
de
veras que los frijoles se han demorado en hervir
te
juro que mañana presentaré el divorcio
una
mujer escribe este poema
cómo
hay fantasmas a las siete en mi pecho
entablillé
una rama a la areca que está triste
mamá
tú no sabes la falta que me haces
recojan
a los niños que duermen en la cuna
voy
a guardar este retrato del Che
como
calló el canario traje un tenor a casa
una
mujer escribe este poema
tramposa
hasta el éxtasis
metiendo
sueños en una alcancía
jugando
a no perder la luz en el último tute
una
mujer escribe este poema.
Me
desordeno, Amor, me desordeno
Me desordeno, amor, me desordeno
cuando voy en tu boca, demorada;
y casi sin por qué, casi por nada,
te toco con la punta de mi seno.
Te toco con la punta de mi seno
y con mi soledad desamparada;
y acaso sin estar enamorada
me desordeno, amor, me desordeno.
Y mi suerte de fruta respetada
arde en tu mano lúbrica y turbada
como una mal promesa de veneno;
y aunque quiero besarte arrodillada,
cuando voy en tu boca, demorada,
me desordeno, amor, me desordeno.
