Oliver, Carilda

 12 de junio de 2008

Ciudad de MujeresPrincipal
Ojeda, Pino
Oliver, Carilda
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Carilda Oliver nació en Matanzas (Cuba),  el  6 de junio de  1922.


Estudió Derecho en la Universidad de La Habana y ejerció la profesión en su ciudad natal, donde además dictó cursos de dibujo, pintura y escultura. Es una de las más sobresalientes poetisas de Hispanoamérica, ganadora de importantes premios literarios: Premio Nacional de Poesía en 1950; Primer Premio y Flor Natural en el Certamen Nacional, ganadora del Certamen Hispanoamericano, organizado por el "Ateneo Americano" de Washington para conmemorar el tricentenario del nacimiento de Sor Juana Inés de la Cruz; Premio Nacional de Literatura en 1997 y Premio Internacional "José de Vasconcelos" en el año de 2002. Entre sus obras destacan: «Al sur de mi garganta» en 1949, «Memoria de la fiebre» en 1958, «Versos de amor» en 1963, «La ceiba me dijo tú» en 1979, «Desaparece el polvo» en 1983, «Calzada de Tirry 81» en 1987 y «Se me ha perdido un hombre» en 1993.

 

Éste es mi corazón


Éste es mi corazón: el partidario
de los días callados y las frutas.
Hace sus fiebres raras y absolutas
y yo lo pierdo en mí. Soy su sudario.

Nadie sabe el misterio que convoca.
A veces me lo busco y se ha escondido.
Triste nudo fatal, incendio hundido
que voltea su llama hasta mi boca.

Otras veces transcurre por la casa
con algo que se fuga cuando pasa,
como el mar infinito en una red.

Y así el preso es un preso independiente,
y yo soy quien lo cuida, la obediente,
porque puede matarme con su sed.


Una mujer escribe este poema...

 

Una mujer escribe este poema

donde puede

a cualquier hora de un día que no importa

en el siglo de la avitaminosis

y la cosmonáutica

tristeza deseo no sabe qué

esperando la bayoneta o el obús

una mujer escribe este poema

sin atributos

a desvergüenza y dentellada

fogosa inalterable arrepentida pudriéndose

caemos por turno frente a las estrellas

todos tenemos que morir

no hay nada más ilustre que la sangre

una mujer escribe este poema

qué estúpida la línea que divide sol de sombra

el crepúsculo pasa

acumulándose al final de las azoteas

supimos de pronto de una trombosis coronaria

existes soledad

sonó una bomba

vean si se han roto los lentes de contacto

una mujer escribe este poema

separa quince pesos para el alquiler

mi amigo viejo

se desprende del mediodía por la próstata

bailamos

sigue la preparación combativa

no pasarán

una mujer escribe este poema

como quien ha perdido el tiempo para siempre

creo en el corazón de Denise Darval

hemos ganado porque morimos muchas veces

parece que tengo un derrame de sinovia

no hay tiempo para la poesía

de veras que los frijoles se han demorado en hervir

te juro que mañana presentaré el divorcio

una mujer escribe este poema

cómo hay fantasmas a las siete en mi pecho

entablillé una rama a la areca que está triste

mamá tú no sabes la falta que me haces

si suena la alarma aérea

recojan a los niños que duermen en la cuna

voy a guardar este retrato del Che

como calló el canario traje un tenor a casa

una mujer escribe este poema

cargada de ultimátums

de pólvora

de rimmel

verde contemporánea lela

entre el urinario

y

el cobalto

trébol de la esperanza

convaleciente de amor

tramposa hasta el éxtasis

tonta como balada

neurótica

metiendo sueños en una alcancía

ninfa del trauma

novia de los cuchillos

jugando a no perder la luz en el último tute

una mujer escribe este poema.

 

 

   

Me desordeno, Amor, me desordeno 

Me desordeno, amor, me desordeno
cuando voy en tu boca, demorada;
y casi sin por qué, casi por nada,
te toco con la punta de mi seno.

Te toco con la punta de mi seno
y con mi soledad desamparada;
y acaso sin estar enamorada
me desordeno, amor, me desordeno.

Y mi suerte de fruta respetada
arde en tu mano lúbrica y turbada
como una mal promesa de veneno;

y aunque quiero besarte arrodillada,
cuando voy en tu boca, demorada,
me desordeno, amor, me desordeno.

 

 

 

 

 

 

 

   
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