
Viviane Nathan
nació en Montevideo en 1953 y a los 15 años se traslada a la ciudad de Panamá en
donde continúa sus estudios secundarios y encuentra tierra fecunda para su
quehacer poético. Realizó estudios de Publicidad en la Universidad de Panamá. Su
obra "Un reloj sin horas" le mereció una distinción con Mención honorífica
en el Premio Universidad 1972. Ha publicado: "Aprendo sin conocer el nombre
de las cosas" (Panamá 1977), "Ansiedades de mujer con el rostro a la intemperie"
(Panamá 1985) y "Tiempo Justo" (Edit. Torremozas, Madrid 1990).
Blog de Viviane
Nathan
Hay que tener paciencia... - Voy a pagar la
luz -
Himno al desacato -
Confieso - Ferviente

Ferviente
Ferviente
en los inmensos templos de la vida,
en las calles,
bajo los techos,
por encima del sol
-entre los dedos-.
Tierno.
Sobre el alma: dulce y silencioso.
P.D. Así es mi amor.

Confieso
(a mis amigos)
Siento no tener el equipaje
que exigen todas las absurdas circunstancias.
Me excuso por las cien torpezas diarias,
por los errores grandes y chiquitos,
por la bella tontería,
por la cuerda voluntad de mi vergüenza.
Soy aldea pequeña, de diminutos espacios,
selvas y llanuras adornadas
con flores que tiemblan silenciosas.
Soy la dulce respuesta de la pregunta que no nace...

Hay que tener paciencia...
Hay que tener paciencia
hasta que la sonrisa brote
y llegue a limpiar las telarañas del rostro,
los caracoles del alma...
Hasta que llegue a enderezar las columnas
de los cuerpos trasnochados.
-

Voy a apagar la luz
Voy a apagar la luz
para quedarme a oscuras con tu rostro,
para inventar de nuevo aquel instante:
Intimidad etérea y fulminante,
piel en la voz,
voz en el canto,
en la mirada...
Voy a apagar la luz
porque la oscuridad me obliga a dibujarte,
me da la dulce libertad de juntar las ternuras,
de calcar las ansias y borrar las soledades...
voy a apagar la luz
para pensar en ti.

Himno al desacato
Pienso violar todas las leyes,
las órdenes, los ritos, los sistemas.
Voy a treparme a un árbol
y a patear cientos de piedras,
y caminando boca abajo
quizá le vea el trasero
a este mundo embalsado
donde todo lo que brilla apesta...
Quiero robarme un manojo de estrellas,
pintar la luna de verde
y al sol ponerle una careta.
Así cuando me tomen de la mano
y me lleven a una celda
cantaré un himno al desacato,
me pondré las rejas en los ojos y entonces quedarán
encerrados los de afuera...
