María José Mures nace el 4 de Abril de 1970 en Fernán Núñez, Córdoba, es la
menor de siete hermanos. Es diplomada en Educación Especial por la Universidad
de Córdoba y habilitada en Educación Infantil por la UNED. Es Máster en
logopedia “Rehabilitación de los trastornos del lenguaje y el habla” por la
Universitat Politècnica de Catalunya.
Publicó su primer libro de poemas Antes del Amor, Fernán Núñez, 2001,
libro que fue presentado por María Rosal.
Su segundo libro, Zahorí, Valencia, 2004, y prologado por Mª Ángeles
González Gudino: “recoge 52 relatos cortos, que fueron escritos a lo largo de
más de una década , ya que entre los muchos que se encuentran fechados, nos
encontramos algunos de 1992 junto a otros del 2003”. Son relatos llenos de
imaginación, en ocasiones se pueden entrever algunas de sus vivencias, en las
que predominan el amor puro, repasa también sentimientos tan importantes como la
amistad, nostalgia, naturaleza y la mezcla de la cultura árabe y cristiana en
Andalucía.
El tercer libro de poesía erótica, Cambalache, editado por Torremozas,
Madrid, 2005, fue prologado por Aimée G. Bolaños.
Está incluida en la Antología de poetas de Fernán Núñez, 2006. Además
próximamente aparecerá en la antología de poesía homoerótica de la Revista
Alforja de Méjico de Odette Alonso.
En el 2002 gana el segundo Premio de Poesía en Alfafar, Valencia. Ya desde
pequeña cuando cursa sus estudios de bachillerato también logra el primer premio
de poesía en el instituto en donde estudiaba.
Fue directora adjunta de la Revista de Feria de su localidad durante dos
años y después formó parte del grupo de redacción. Es colaboradora en varias
revistas de creación literaria.
Su primer recital de poesía tuvo lugar en su Ayuntamiento, con motivo de las I
Jornadas de la Mujer Trabajadora en Fernán Núñez, Marzo de 1996. Ha participado
en diversos actos poéticos tanto en Córdoba, Valencia o Ciudad Real.
Se siente atraída desde pequeña por las letras, escribe su primer poema La niña
enamorada con doce años y desde entonces no ha dejado de describir. La
adolescencia, el amor, sus lecturas de Bécquer, todo se mezcló y de allí salió
el poema. Se considera menos tímida que antes y está convencida que por eso
empezó a escribir, porque no hablaba lo que sentía.
Ella piensa que de la misma manera que el fotógrafo capta una imagen y la
congela para siempre en esa pequeña película, ella hace lo mismo, pero su
película es un papel, ¿cómo no ponerle palabras a situaciones que le transmiten
sentimientos? La ventaja de escribir es que puede hacer un collage de emociones,
escribe lo que siente, lo que se imagina y gustaría, lo que nunca vendrá, lo que
va encontrando y perdiendo, en definitiva, todo aquello que del exterior se
incrusta en ella. Lo puede cambiar de género y de número, lo puede poner en
activa para resaltar al sujeto o en pasiva, recorta esta emoción y la pega allí
en aquel atardecer, o para este paisaje inventa una ternura y hace una
composición de afectos, y en realidad así escribe. Sólo necesita sentir que le
hablen de emociones: amor, odio, celos, rabia, un abrazo, una mirada, un olor,
un gesto como el que se marchen todos y solo se quede la persona que más le
importa…
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Beso cambalache - Al amor

Al amor
¿No me quieres?
y de diestra a siniestra
con engaño respondí.
Nuestras ropas caídas
no sabían de géneros,
las manos que me acarician
y los labios que me besan
¡qué género ha de tener,
qué tiempo!
Si teniéndola en mis manos
cierro los ojos,
qué género ha de tener.

Beso cambalache
A las cuatro de la mañana, en verano,