Biografía
aportada por la poeta Laura Monroig
Salom.
Gracias
Laura

Nací en 1951 en Càlig
(Castellón). Estudié magisterio y trabajo desde 1973 en un colegio público.
Siempre he sido una buena lectora y escribo desde la adolescencia cuando
empecé un diario que se interrumpió en algunos momentos. A veces también
escribía cuentos y relatos.
El año 2001, un hecho afortunado y casual, hizo que brotara en mí, como un
volcán que despierta, la necesidad de la poesía, de su lectura y escritura.
Desde hace 4 años no he dejado de hacerlo, tanto, que mi obra son ya 900
poemas que nunca he querido publicar hasta ahora. Sí he realizado lecturas
en público junto a otros poetas.
Tengo preparado un poemario, “Aún la vida”, y una editorial que espera mi
conformidad para que vea la luz.
Acaricia la rosa -
Ya borré en mí -
Me tenías a tu merced
Esa suerte - Un
hombre noctámbulo

Un hombre noctámbulo
Un hombre, tan noctámbulo y soñado,
que sólo existe mientras
fantaseo en la noche.
Habita en un cómodo rincón,
bucea en mi aposento,
se ausenta en la batalla
y anhela mi carmín.
Yo le reto,
y le abro la ventana
para que salga conmigo
a bañarnos en la luz de la luna.
Le regalo dos rosas,
el color de mis sueños,
le recito poemas...
Algunas noches también discutimos
la teoría del cateto,
el número de los planetas
o los metros de la muralla china…
Mientras, él excava profundos túneles
en busca de otras rosas,
y no sabe qué perfumes
aromatizan mi piel.
Intenta escribir los versos
de unas rimas imposibles
y hasta se atreve a ponerme
algún dedo en el ombligo.
Cuando amanece, se escapa...
Sólo logro retenerle
por las noches,
mientras sueño.

Esa
suerte
A Luis García
Montero
Vistes,
jersey negro
de cuello alto, chaqueta
beige de pana
ancha, desabrochada,
y anillo como
testimonio.
Nada puedo
decir de los zapatos
ni de los
pantalones. Tras la mesa
escondes la
otra mitad de tu cuerpo.
Dices,
que lees y
escribes poemas, sencillamente
porque te hace
feliz y te emociona,
igual que a
otros salir con los amigos,
o quizá ver un
partido de fútbol.
Te escucho y
me llega,
como a través
de una ventana abierta,
el aire del
poeta conocido
a quien la
suerte regaló una infancia
de versos
recitados, según cuentas.
Pero otra
suerte me importa de ti.
Sé por los
medios, y porque lo dices,
que
encontraste el Amor, así
escrito con
mayúscula.
Y ese dardo,
mucho más que tus versos,
emocionada,
te envidio.

Me tenías a tu merced
“Si me perdieras en un lugar, búscame en otro.”
(Walt Whitman)
Me tenías a tu merced y tan entregada
como al rumor las olas.
Te llamaba en la noche
bajo las sábanas tibias, cerrando los ojos.
Aún ahora te anhelo,
mientras los huecos levantan fronteras
dejando de tu voz vacío el aire.

Ya borré en mí
Ya borré en mí la vida tuya,
y nada queda del arrebato;
el metal duro de intenso brillo
se fundió en sombra que no me alcanza.
Ya fuiste mío cuando te hacía,
y recorrí mil laberintos
para alcanzar a los cometas
que se abrasaban de luz fugaz.
Ya desdoblé números pares,
y puse el cierre en los calendarios
que ardieron fatuos en el exceso:
rojos caballos de veloz trote.
Ya diluí todo mi anhelo
con tristes flujos de desencanto;
ya te saqué de mis derrotas
y te borré:
ya no me dueles.

Acaricia la rosa
Acerca tus dedos para acariciar la rosa
complacerá tu tacto la suavidad rojiza:
advierte como se tensa indomable tu gozo.
Utiliza los labios para lograr que mane
la fuente que lubrica sus delicados pétalos,
juega a entrar en su corola de cálida seda
y roza con la lengua su deleitoso núcleo.
No dejes hojas pares al arbitrio del viento,
precisan de tu empeño para mostrarse tersas.
Bordea el delicioso contorno que te sabe
como dulce merengue con guinda en la cumbre.
Cubierta de rocío perlado y transparente
tendrás como regalo la perfumada rosa,
no temas removerla para aspirar su aroma:
huélela mientras muestras lo mucho que te place,
y ella,
rendida ante tu gozo,
se abrirá esplendorosa.
