Monroig, Laura

 07 de junio de 2008

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Biografía aportada por la poeta Laura Monroig Salom.

Gracias Laura

 

 

 

Nací en 1951 en Càlig (Castellón). Estudié magisterio y trabajo desde 1973 en un colegio público.

Siempre he sido una buena lectora y escribo desde la adolescencia cuando empecé un diario que se interrumpió en algunos momentos. A veces también escribía cuentos y relatos.

El año 2001, un hecho afortunado y casual, hizo que brotara en mí, como un volcán que despierta, la necesidad de la poesía, de su lectura y escritura. Desde hace 4 años no he dejado de hacerlo, tanto, que mi obra son ya 900 poemas que nunca he querido publicar hasta ahora. Sí he realizado lecturas en público junto a otros poetas.

Tengo preparado un poemario, “Aún la vida”, y una editorial que espera mi conformidad para que vea la luz.


Acaricia la rosa - Ya borré en mí - Me tenías a tu merced
Esa suerte - Un hombre noctámbulo

Un hombre noctámbulo


Un hombre, tan noctámbulo y soñado,
que sólo existe mientras
fantaseo en la noche.

Habita en un cómodo rincón,
bucea en mi aposento,
se ausenta en la batalla
y anhela mi carmín.

Yo le reto,
y le abro la ventana
para que salga conmigo
a bañarnos en la luz de la luna.

Le regalo dos rosas,
el color de mis sueños,
le recito poemas...

Algunas noches también discutimos
la teoría del cateto,
el número de los planetas
o los metros de la muralla china…

Mientras, él excava profundos túneles
en busca de otras rosas,
y no sabe qué perfumes
aromatizan mi piel.

Intenta escribir los versos
de unas rimas imposibles
y hasta se atreve a ponerme
algún dedo en el ombligo.

Cuando amanece, se escapa...
Sólo logro retenerle
por las noches,
mientras sueño.
 

Esa suerte

                          A Luis García Montero

 

Vistes,

jersey negro de cuello alto, chaqueta

beige de pana ancha, desabrochada,

y anillo como testimonio.

Nada puedo decir de los zapatos

ni de los pantalones. Tras la mesa

escondes la otra mitad de tu cuerpo.

 

Dices,

que lees y escribes poemas, sencillamente

porque te hace feliz y te emociona,

igual que a otros salir con los amigos,

o quizá ver un partido de fútbol.

                            

Te escucho y me llega,

como a través de una ventana abierta,

el aire del poeta conocido

a quien la suerte regaló una infancia

de versos recitados, según cuentas.

 

Pero otra suerte me importa de ti.

Sé por los medios, y porque lo dices,

que encontraste el Amor, así

escrito con mayúscula.

 

Y ese dardo, mucho más que tus versos,

                      emocionada,

                      te envidio.


 

Me tenías a tu merced

“Si me perdieras en un lugar, búscame en otro.”
(Walt Whitman)

Me tenías a tu merced y tan entregada
como al rumor las olas.

Te llamaba en la noche
bajo las sábanas tibias, cerrando los ojos.

Aún ahora te anhelo,
mientras los huecos levantan fronteras
dejando de tu voz vacío el aire.
 

Ya borré en mí


Ya borré en mí la vida tuya,
y nada queda del arrebato;
el metal duro de intenso brillo
se fundió en sombra que no me alcanza.

Ya fuiste mío cuando te hacía,
y recorrí mil laberintos
para alcanzar a los cometas
que se abrasaban de luz fugaz.

Ya desdoblé números pares,
y puse el cierre en los calendarios
que ardieron fatuos en el exceso:
rojos caballos de veloz trote.

Ya diluí todo mi anhelo
con tristes flujos de desencanto;
ya te saqué de mis derrotas
y te borré:
ya no me dueles.

Acaricia la rosa

Acerca tus dedos para acariciar la rosa
complacerá tu tacto la suavidad rojiza:
advierte como se tensa indomable tu gozo.

Utiliza los labios para lograr que mane
la fuente que lubrica sus delicados pétalos,
juega a entrar en su corola de cálida seda
y roza con la lengua su deleitoso núcleo.

No dejes hojas pares al arbitrio del viento,
precisan de tu empeño para mostrarse tersas.
Bordea el delicioso contorno que te sabe
como dulce merengue con guinda en la cumbre.

Cubierta de rocío perlado y transparente
tendrás como regalo la perfumada rosa,
no temas removerla para aspirar su aroma:
huélela mientras muestras lo mucho que te place,
y ella,
rendida ante tu gozo,
se abrirá esplendorosa.
 

 

 

 

 

 

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