Luciana Andrea Mellado (Buenos Aires,
1975) es profesora y licenciada en letras. Se desempeña como docente e
investigadora de literatura latinoamericana y literatura patagónica en la
Universidad Nacional de la Patagonia. Cursó la Maestría en Literaturas Española
y Latinoamericana en la Universidad de Buenos Aires (2005-06).
Recibió el Premio Academia Argentina de
Letras (2000) y becas de la Agencia Española de Cooperación Internacional (2000)
y del Fondo Nacional de las Artes (2006).
Ha coordinado talleres de escritura para
niños y adultos. Ha publicado artículos de crítica literaria en revistas
nacionales e internacionales.
Su primer poemario se titula "Las niñas
del espejo" (Botella al Mar, 2006).
Tus ojos II - Oferta
Y ya entrada la noche
La traición y su
apellido (Versión empeorada)
Sangre

Sangre
La niña sangra y en hembra la transforman
y el juego se suspende sin pausa y sin
aviso.
Despiertan sed sus nuevas humedades
y la arena es barro en sus manos aún torpes.
Los perros domésticos hociquean su sexo
intolerantes al disimulo de una sangre
que cambiará de color en cada parto.
Los ojos de la niña se espesaron
ya no ve ramos de transparencias en el
aire.

La traición y su
apellido (Versión empeorada)
Cuenta el cuento que le escupen la mano y
concibe un niño
un hombre, una violencia, un héroe.
La piel, las coyunturas, la carne blanda
la gravedad, la altura todo cortan
y en el suelo se secan sus colores
el rubor enrojecido de esa boca de besos
ofrecida.
Copistas mutilados relatan furibundos
sus primeros sudores.
En otro lado otro relato dice lo que alguien
intuye
lo que ningún simbolismo puede iluminar.
Nadie descubre teogonías vitales
detrás del mudo papel recopilado.
Esa imaginería suplica alguna niebla
que la vista imperial, dinástica, llena de
gracia.
Los historiadores la enumeran:
luces malas, empacho, culebrillas, mal de
ojos,
cordones umbilicales que nadie vio, tabúes
femeninos.
¿Tu vientre sabrá despreciar al amo,
las orgullosas lecciones de Historia
Universal?
(Del Poemario "Las niñas del
espejo" Buenos Aires: Botella al Mar, 2006)

Y ya entrada la noche
Y ya entrada la noche cuida el lenguaje
como se cuida a los hijos enfermos o a la madre débil.
Aprende a ver en la oscuridad verdosa de sus noches
silencio que aplaca la costumbre reverberante del espejo
que le devuelve su imagen y el sonido de la ropa
que hoy nadie quita ni espera.
- Ningún perro puede morder su propia cola - piensa
y entonces se equivoca y sale al mundo
porque cree que está sola
porque cree que conoce la naturaleza de su deseo,
mundano afecto inenarrable hacia los otros.
Si soñar la liberara un poco soñaría
que muere en un cadalso
que se eleva con los brazos abiertos
como quien va a volar y vuela.
Pero soñar ocurre con voceos entrecortados,
presentimientos de una aurora que se resiste, batalladora.
Nadie muere en la víspera le dicen en su sueño.
pero ella advierte al despertarse el repique de unas llaves,
su golpeteo incesante en los rosados dedos
de un verdugo impiadoso.
(Del Poemario "Las niñas del
espejo" Buenos Aires: Botella al Mar, 2006)

Oferta
Sólo piedra y arena te ofrezco.
Manantial que busca reencontrarse con el frío / con la concepción gozosa.
Sin embargo la luna sigue allí y consternada
veo el triángulo de lana que se tensa como el tambor
de un caudillo dominante.
Un caballo relincha.
Yo te nombro y la noche me rechaza.
(Del Poemario "Las niñas del
espejo" Buenos Aires: Botella al Mar, 2006)

Tus ojos II
Lejos ladran águilas.
En esta orilla imperturbable convocas mi deseo
me incitas los caninos.
Dos lunas te pueblan.
Una es la madre de tus ojos,
evidente metal del que descienden.
Nocturno.
(Del Poemario "Las niñas del
espejo" Buenos Aires: Botella al Mar, 2006)
