Mastretta, Ángeles

 07 de junio de 2008

Ciudad de MujeresPrincipal
Maeso, Mª Ángeles
Maillard, Chantal
Manceda, Ana María
Marçal, Maria-Mercé
March, Susana
Martín Puigpelat, Ana
Martín Taffarel, Teresa
Martín Vivaldi, Elena
Carmen Natalia
Martínez, Ana Mª
Masajo, Suzuki
Massolo, Laura
Mastretta, Ángeles
Matute, Carmen
Maya, Cristina
Mayol, Anamaría
Mellado, Luciana A.
Mello, Sophia de
Méndez, Luz
Menéndez, Natalia
Mengíbar, Inmaculada
Merini, Alda
Mingot, Mª Jesús
Miralles, Isabel
Mistral, Gabriela
Monroig, Laura
Montagut, Mª Cinta
Montero, María
Montes, Inés
Montesino, Violante
Mora, Ángeles
Morano, Cristina
Muñoz, Marcela
Muntañola, Esther
Mures, María José
Murillo, Rosario

 

 

A - B - C - D - EF - G - H - I   - J -  K - L  - M - N - O

P - Q - R - S - T - U - V - W - X  -  Y - Z

 

 

Ángeles Mastretta, poeta mexicana. Nació en Puebla, México en 1949.

Tristemente se ha dado a conocer en España más por el caso de haber sido plagiada por una conocida presentadora de televisión que por su obra.

Sin embargo, con esta autora estamos ante la versatilidad literaria personificada, tanto en prosa como en verso.

Ha colaborado con distintas publicaciones periódicas, como Excelsior, Unomásuno, La Jornada, Proceso u Ovaciones.

Profunda, certera e irónica, Ángeles Mastretta representa la modernidad que mira hacia el siglo XXI.

Ha publicado importantísimas novelas, como Arráncame la vida (1985), premio Mazatlán de Literatura 1985, Mujeres de ojos grandes (1990), Mal de amores (1996), que recibió el Premio Internacional Rómulo Gallegos, 1997, la primera vez que una mujer era distinguida con tan prestigioso galardón, y Ninguna eternidad como la mía (1999).

También ha publicado cuentos, como Puerto libre (1993) y una colección de ensayos y relatos bajo el título El mundo iluminado (1998).

Su primer libro de poemas fue La pájara pinta (1975) pero su título más sorprendente dentro del género fue Las divinas mutantes (1996).
 


Desvaríos

Entre nosotros crece la ropa en las mañanas
se atraviesan mil veces los oficios
nos mueven los deberes
el futuro
las cosas.

Por si no fuera mucho alguien propone la medida
para que no te vayas
—dicen—
es necesario el regateo.
Pero tus manos son mi tiempo
y no quiero jugar a detener la boca y los abrazos.
Te irás más tarde
—dicen—
si encuentro la mesura
pero deseo tu cuerpo y este día
este preciso cielo
la película de hoy
la cama próxima
tu sudor y tu piel ahora en la tarde.

No voy a retener mis frases ni mi aliento
no me quiero tragar ni un poco de silencio
ni uno solo de los consentimientos.

¿Por qué la luz a medias?
¿Para que no te vayas cuando te irás?
Nunca se mete el sol antes de tiempo
y se pone lo mismo en días nublados.
Yo quiero tu cobija hasta que quieras te doy
mientras mis ansias, mis costumbres,
mis ruidos, mi placer, mi desmesura,
así no sentiré cuando te marches.

 

 

 

 

Ciudad de Mujeres
 

Copyright © Poemario de Mujeres - Ciudad de Mujeres - Este sitio se actualizó por última vez el 07 de junio de 2008

  info@poemariodemujeres.com       Apartado de Correos 977 - 02080 Albacete