Ana María Martínez Sagi,
(Barcelona, España)
Poeta, lesbiana, feminista, republicana y deportista Se trata de una mujer
comprometida en una España a finales de la República, en los años veinte.
Ana María Martínez Sagi había sido una reportera estelar en su época
entrevistando a mendigos, prostitutas, políticos catalanes, etc. y elaborando
reportajes sorprendentes de gran actualidad como el sufragio femenino, un asunto
enormemente controvertido en la época, puesto que aquellos que pedían el
sufragio de las mujeres temían que éstas fueran a votar lo que sus maridos o el
párroco les impusieran.
En aquella España, Ana María Martínez Sagi había llevado a cabo una actividad
enormemente intensa a favor de los derechos de la mujer, y en torno al cultivo
del cuerpo, unas ideas que llegaban de Francia, que nada tenían que ver con la
idea predominante en aquel momento.
Fundadora del primer club de mujeres trabajadoras de Barcelona, donde se les
enseñaba a leer y a escribir ya que la mayoría son analfabetas.
Fue una ferviente feminista, conferenciante, y además, con una insólita faceta:
la de ser directiva del club de Barcelona en el año 33, con intención de crear
una sección femenina dentro del club. Trató, de ese modo, que las mujeres
compatibilizaran cuerpo y mente. Sin embargo, fue un auténtico fracaso: estos
proyectos no cuajaron y se vio obligada a dimitir. Fue, también, campeona de
lanzamiento de jabalina, tenista y esquiadora, una mujer que cultivó muchísimo
el deporte entendido como emblema de la modernidad.
Poetisa en la línea de las poetisas hispanoamericanas, cuya voz expresaba
sentimientos de mujer, pero no con una voz relamida o pasiva, sino desesperada y
angustiada, llegando a atreverse a expresar el deseo. Su poesía se convirtió en
un éxito arrollador en su momento, incluso la proclamaron heredera de Rosalía de
Castro.
Sentimentalmente se siente atraída por las mujeres, ella reconoce su
enamoramiento de otra escritora Elizabeth Mulder.
A la conclusión de la Guerra Civil, se exilia en Francia, donde participa en la
resistencia. Posteriormente, en los años 50, en una universidad de los Estados
Unidos da clases de francés .
Vuelve a España tras el fallecimiento de Franco, en 1975, y, cansada,
decide recluirse, para lo cual, compra una casa en Barcelona donde se encierra
del mundo.

El deseo
Noche
de insomnio negro.
Sobre un talud de cardos
crispada me recuesto.
En cada pliegue blando
recóndito del lecho:
una espina de miel
un cuchillo de fuego.
Incrustrado
a mi cuerpo
tentáculo feroz
y agresivo: el deseo.
Gritos broncos derriban
murallas de silencio.
Sofocante me absorbe,
la boca que no tengo.
Mordaza de mi mutismo.
Pantera de mi desierto.
Hoguera de mi penumbra.
Abismo de mi tormento.
En un rojo
revuelo
de combates
sin freno
abierta
desmembrada
me consumo y me pierdo.
En la noche demente
resucitada muero:
con la boca quemada
con los flancos ardiendo.
Lívida madrugada
cortará el aire denso.
Y el rostro que persigo
morirá en el espejo.
