
Ana María Manceda, (1943) poeta y docente argentina. En el año 2000 fue
seleccionada para “Antologías de Poesía y Narrativa” (Córdoba, Argentina).
Mención especial en el Certamen Internacional de poesía editorial NovelArte por
“El aleteo de la mariposa” y participación en la Antología “Arte en tres
tiempos” (2006).
Ha sido seleccionada en el certamen Internacional Editorial de los cuatro
vientos para la antología "Poetas y narradores contemporáneos" 2007, por los
cuentos “ La Danza de las palomas” y “ Los vientos de la dimensión azul”.
Igualmente integra con 3 cuentos las Antología del Centro de Escritoras
Nacionales "Cenediciones" "Mensajeres Literarios" Abril de 2007.
Seleccionada por el cuento “Posiciones relativas” Editorial Dunken ( Buenos
Aires) para antología “Lo que llega a la playa” Octubre 2007
Ha recibido la Mención de honor por cuento “Perfumes lejanos” Concurso
internacional “Junín País 2007” Provincia de Buenos Aires, auspiciado por la
Cultura de la Presidencia de la Nación y Cultura de la Provincia de Buenos
Aires. Octubre 2007
Integrante de
REMES
( Red Mundial de Escritores en Español)
DE SEA
( Sociedad Escritores de Argentina);
Personalidades del Arte Universal
y de
Poetas del Mundo.
Blog personal :
El
Aleteo de la mariposa
Los juegos -
Quedó invisible en el aire
He buscado la libertad
Soy transparente -
La abuela Rosario

La abuela Rosario
Crecí junto a ella, la abuela Rosario.
La vida nos trajo hacia tierras húmedas
rociadas, mojadas por gotas de plata.
Quedaron tan lejos los cañaverales,
las zambas, los ritos, pequeños lagartos.
Quedaron las tumbas, fantasmales gritos
de guerras patrióticas, de indígenas sabios.
Quedaban...quedaban...todas las raíces,
el trópico, la selva, los cerros
perfumes lejanos.
¿Qué trajo con ella la abuela Rosario?
Más que palabras evoco sus silencios
trágicos silencios, silencios de ausencias
y su mirada, tierra oscura de musgos,
doliente, sorprendida de ver horizontes.
Su olor a naranjos y su caramelo de menta
y el cigarrillo de chala que fumaba por semana.
Sus velas, sus santos, su fe inquebrantable.
En la gran cocina de la casa platense
ella esculpía, pintaba con sus manos mágicas
el aroma lujurioso, el sabor profundo, misterioso
de las antiguas, exquisitas comidas del Noroeste;
tanales, tortillas, locros, empanadas,
ají molido, cebolla de verdeo, ternura
y una niña quieta que heredó nostalgias,
mirando asombrada, como se amasaba
con las manos mágicas, repletas de historia
un destino errante.
Imágenes, largos cabellos canosos, peinetones.
Imágenes, arrugas morenas y el tiempo
abuela Rosario.
Está por nevar y no entiendo
ni al viento, ni a tu ausencia
ni a iconos olvidados de la infancia.

Soy transparente
Soy transparente
no porque sea bella
etérea, luminiscente,
soy transparente
porque soy mama
de un hijo adolescente.
El vaga por la casa
repartiendo de forma dadivosa
calzones, medias, zapatillas.
soberbia juventud sonámbula
no me ve, no me oye
pasa a mi lado
de figura de fantasma
dejándome la estela
del perfume a esperanza.
y se prende, mi amor
en ese aroma.
Yo sé
que estoy sembrando semillas
que germinaran
cuando él sea padre,
mientras tanto
desde mi transparencia
armo todo los días
este hogar de plantas
perros y gatos.
Soy transparente
tengo un hijo adolescente
pero sé
que en la historia de mi vida
esto es solo un rato.

He buscado la libertad
He buscado la Libertad creyéndome pájaro, viento,
agua que fluye,
He buscado la Libertad en las resonancias del espacio
imaginando mi materia desintegrada
en las radiaciones de mi conciencia
en la luz que me baña desde el cosmos.
He buscado mi Libertad en cada nudo del camino
en mis sueños.
He buscado la Libertad viendo crecer a mi hijo
Y destruirme en ella cuando él ya buscaba
su libertad.
He buscado mi Libertad en mis amores,
en las amistades perdidas, en las nuevas,
en la gente de mi sangre.
He buscado la Libertad en mis libros,
amados libros, en sus olores, en sus historias.
He buscado la Libertad en cada gota de lluvia
en la nieve que cae tan lejos de mi niñez.
En el jardín y en el bosque,
en el río ¡ Ah, el río! plateado, el más ancho.
He buscado y seguiré aún cuando caiga
vencida.
Los sentimientos me hacen esclava.

Quedó invisible en el aire
Eran los gorriones, los tilos y los azahares de los naranjos
pisoteados en las veredas. Aljibe de olores.
Y tu juventud, y la mía y la de nosotros.
Era el brillo del crepúsculo de la luna llena, explosiva
instigando a las hormonas, provocando a las arenas de la playa
a reflejar su luz ya reflejada,
y se burlaban los cabellos brillando más,
y los dientes nacarados, impúdicos,
se mostraban descarados con las risas,
cuando el agua leona del río era un ancho desierto plateado.
Eran los asados en los elásticos de las camas turcas, los brindis,
y nosotros saltando en el aire con nuestras ilusiones
acariciando el cerebro.
Nuestras miradas titilando por un poco de humo en los ojos,
un compañero había llegado al principio del camino,
tenía un haz de arco iris en sus manos.
Era tu juventud, y la mía y la de nosotros,
chorros de vientos ocupando cada intersticio de la vida.
de esa ciudad, de esa época, de esa generación.
La sombra del hombre quebró la luz, no pudo quebrar
esas hebras de tiempo.
Aún, entre las tinieblas de los años diviso el pasado.
Es la vida, la vida suspendida en el cosmos,
la piel de mis dedos quieren acariciarla, no puedo
sí mis otros sentidos, que deshilachan, navegan el tiempo.
Así, quedó transparente, invisible en el aire,
tu juventud, y la mía y la de nosotros,
cuando el agua leona del río era un ancho desierto plateado.

Los juegos
Corre...corre...corre..si te toca sos mancha venenosa.
Salta...salta... salta, que la soga no te toque.
Antón..antón... pirulero...Sobre el puente de Avignon...
La piedra y los números, un pie , el otro y la meta
de la rayuela.
El cielo está surcado de papeles de colores
barriletes danzando sobre campos verdes
caras coloradas , borrachas de frío y de sol.
La familia reunida, felicidad de vivir.
Son un trazo de luz en el sorpresivo sendero.
Salta...salta...salta
el corazón saltaba por la boca, ahora salta por los dedos
que se posan en las teclas para reunirnos en el espacio
que evade rozar el sol y las estrellas,
sí aquellas estrellas que algún día jugamos a adivinar sus nombres,
teclas, teclas, teclas...en el espacio cibernético.
¿ Dónde se esconden los juegos que pintaban de crepúsculo
las infantiles caras bajo el sol?
