Landays.
La etnia pastún es considerada la más belicosa de las tribus afganas. Se rige
por un código de conducta cuya violación no sólo deshonra al trasgresor sino a
toda la tribu. En dicha sociedad sólo los adultos varones tienen plenos derechos
siendo la situación de la mujer terrible: su nacimiento es recibido como una
vergüenza.
Es tradición el matrimonio forzado cuando aún son niñas y práctica común, la
violencia dentro de la familia. Realizan las tareas más duras y se ven sometidas
a prácticas tradicionales discriminatorias.
En este medio tan opresivo los landays resultan una forma de expresar su
rebeldía y rechazo.
Los landays (“breves”) son composiciones poéticas anónimas de dos versos libres
de nueve y trece sílabas, sin rimas obligatorias pero con un ritmo muy marcado,
que son cantados (no declamados).
Aunque existen landays masculinos destacan los femeninos, hermosas
improvisaciones cantadas cuando las mujeres se reúnen en su trabajo diario,
bodas... y que tratan habitualmente tres temas: el amor, el honor y la muerte.
Cabe destacar que dado que los matrimonios son forzados no hay ningún landay que
trate el amor conyugal, todos se refieren al amante, y tampoco expresan amor
materno, tal vez porque es habitual que los hijos, apenas adolescentes, las
maltraten y golpeen.
Bibliografía:
Sayd Bahodín Majruj
EL SUICIDIO Y EL CANTO
Poesía popular de las mujeres pastún de Afganistán
Ediciones del oriente y del mediterráneo

Amo!, !amo!, no lo oculto. No lo niego,
aunque por ello me arranquen con el cuchillo todos mis lunares.
Con gusto te daría mi boca,
pero, ¿por qué mover mi cántaro? Ya estoy toda mojada.
Has hecho de mí todo lo que querías,
ahora echa un velo sobre mi cara: quiero dormir.
Que dios te impida todo placer en el viaje
ya que me has dejado dormida, insatisfecha.
Mi amante quiere retener mi lengua en su boca,
No por placer, sino para establecer sus derechos constantes sobre mí.
Al instante serías un montón de cenizas
si lanzara sobre ti mi mirada encendida.
Si no sabías amar,
¿por qué has despertado mi corazón dormido?
Medianoche ya, y tú no estás aquí.
Mis mantas presas de llamas me queman entera.
