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Guadalupe Grande, nació en Madrid, España en 1965.
Publicó su primer relato en Nueva Estafeta en 1983.
Ha colaborado con El Mundo, El Independiente, Cuadernos Hispanoamericanos, El
Urogallo, El Bosque, Reseña, etc. como crítica literario.
Con su poemario, “El libro de Lilit” ganó en 1995 el Premio Rafael Alberti.
Figura en las antologías: “Poesía ultimísimo” (Libertarias /Prdhufi, Madrid
1997); “Ellas tienen la palabra” (Hiperión, Madrid, 1997);” Norte y sur de la
poesía iberoamericana” (Verbum, Madrid, 1997), “De varia España” (Ediciones La
Rana, México, 1997) y “Milenio” (Celeste/Sial, Madrid 1999).
El vuelo - La huida -
Junto a la puerta

Junto a la puerta
Quién nos dijo
mientras nos desperezábamos al mundo
que alguna vez hallaríamos
cobijo en este desierto.
Quién nos hizo creer, confiar,
-peor: esperar-,
que tras la puerta, bajo la taza,
en aquel cajón, tras la palabra,
en aquella piel,
nuestra herida sería curada.
Quién escarbó en nuestros corazones
y más tarde no supo qué plantar
y nos dejó este hoyo sin semilla
donde no cabe más que la esperanza.
Quién se acercó después
y nos dijo bajito,
en un instante de avaricia,
que no había rincón donde esperar.
Quién fue tan impiadoso, quién
que nos abrió este reino sin tazas,
sin puertas ni horas mansas,
sin treguas,
sin palabras con las que fraguar el mundo.
Vamos, no lloremos más,
la tarde aún cae despacio.
Demos el último paseo
de esta desdichada esperanza.
De "El libro de Lilit"

La huida
Huí, es cierto. Mas luego...
Huir es un naufragio,
un mar en el que buscas tu rostro, inútilmente,
hasta convertirte en náufrago de sal,
cristal en el que brilla la nostalgia.
Huir tiene el olor de la esperanza,
huele a cierto y a traición,
se siente vigilado, está perdido
y no hay ningún imán que guíe
su insensato paso migratorio.
Huir parece alimentarse de tiempo,
respira distancia y mira, desde muy lejos,
un horizonte de escombros.
Huir tiene frío y en la piel de su vientre
resuenan palabras graves valor asombro lluvia.
Huir quisiera ser un pez abisal que ha llegado a la superficie:
después de tanto oscuro,
de tantos siglos anegado en la profundidad,
brillan las primeras gotas de luz
sobre su lomo albino de criatura castigada.
Pero huir es un naufragio
y tu rostro un puñado de sal
disuelto en el transcurso de las horas.
De "El libro de Lilit"

El vuelo
Y sobre todas las tristezas
el vuelo ensimismado del trapecio:
-pronuncié tu nombre más solitario
tu nombre hecho de ausencia
mínimo conjuro de sílabas que nombra
la falta sin límites de tu tamaño
palabra inhóspita que lleva
a una región de aire
en la que el equilibrio es un calvario
-conozco bien esta vocación de aire
esta opulenta miseria
este esplendor de la tristeza
este ultraje de las redes y del tiempo.
Conozco bien el desatino
de las palabras que nombran las ausencias
Huir es regresar eternamente
De "El libro de Lilit"

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