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Gracias Mª Teresa por tu colaboración

Nace en 1954
en Arroyo Cabral, provincia de Córdoba (Argentina). Licenciada en Letras,
ejerció como docente y periodista. Participó en la fundación y formó parte
del equipo docente y ejecutivo del Centro de Difusión e Investigación de la
Literatura Infantil y Juvenil de Córdoba desde el año 1984 al 1995.Entre
1986 y 1996 trabajó como secretaria de redacción de la revista “Piedra
Libre”, publicación especializada en literatura infantil y juvenil. Ha
recibido diversos premios y reconocimientos tales como, Mención "Libro de
Poesía" en el Concurso Argos de Poesía (1991), Premio Novela Luis José de
Tejeda (1992) y Mención de Honor III Bienal de Literatura Juan Beroes
(2002), entre otros
• Obra publicada: “Palabras al rescoldo”, “Pavese y otros poemas”, “Kodak”
(poemarios publicados en la Editorial Argos), novelas, “Tama” (1993) y
“Stefano” (1997), cuentos, “Todo movimiento es cacería” ( 2002 ), teatro,
“Enero” (obra en dos actos).
Desnuda en la tienda
- Carta -
Visita
Kodak

Kodak
Yo miraba,
tras la lente de una Kodak
con la que él sacó fotos de la guerra,
antes que la muerte disolviera
sus pupilas y delegara en mis ojos
el dolor de mirarme devastada
por la ausencia.

Visita
Hoy vino mi madre a visitarme
y caminamos las dos por estas calles.
Hablamos de mi hermano,
de los hijos, de las chicas del Sur,
de mi cuñado. Otra vez yo critiqué
al gobierno y ella dijo otra vez
"¡Es un país tan grande!". No quiere
que me queje: "¡Este país generoso
recibió a tu padre!" y rodamos las dos
hacia una zona de tristeza, en silencio,
hasta que se detiene y dice: "Ayer
hice dulce de duraznos" y yo digo
que hablaron de mi libro
en el diario.
Carta
En la feria, cuando elegía alcauciles
(estaban algo oscuros), un muchacho
que no tenía más de trece años (lo vi
correr, por La Cañada, hacia El Pocito),
me arrancó la cartera (quedaron
las tiras colgando).
¿Tenía dinero, señora?
Nadie preguntó por tu carta
(yo la llevaba conmigo,
tu última carta,
doblada en cuatro).
Era sólo un papel y ese muchacho
lo habrá tirado al agua.

Desnuda en la tienda
Necesito ropa, dijiste. Una blusa
alegre, de color subido. Y fuimos
a la tienda. La chica que nos llevó
a los vestidores se llamaba Tula.
Te queda rico, dijo, te queda de novela.
Nos metimos las dos en esa caja,
entrábamos apenas.
Como no había asientos ni percheros
te ofrecí mis brazos.
Te sacaste el vestido, la campera,
te sacaste la blusa, las hombreras,
te sacaste el turbante, la remera,
te sacaste el corpiño, la bolsita de mijo,
te miraste al espejo y me miraste
y yo vi tu pecho crudo, las costillas
al aire, y después tu corazón
como una piedra, fuerte y fatal
como una piedra.

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