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Gracias María José por tu colaboración

María José Aldunate nace en el año 1972 en Argentina.
Es psicóloga de profesión y ha escrito una extensa obra
poética, también obras de teatro y cuentos, algunos de los cuales han sido
publicados en Obatola, revista cultural de
Granada.
Junto a Nora Almada y Gloria Bosch tiene publicado "Desnudario"
de la Editorial Jirones de Azul, 2007.
En el año 2002 desembarcó en Barcelona con el sueño de
crecer y desarrollarse en la literatura, así es como pasa a formar parte del grupo
"Veus de Dones" (Voces de mujeres) constituido por la poeta
Gloria Bosch, con el cual llevan la poesía y la literatura por todo el territorio
español, sobre todo la poesía escrita por mujeres.
Es una escritora incisiva, comprometida con los problemas
sociales y con los sentimientos libres, no contaminados.
Geografías -
Abismos - Me
alargo
Recuerdo

"En el desierto de la vida
el miedo es un espejismo.
La libertad; un oasis..."
¿A dónde nos dirigimos todos? ¿En qué punto culminan los
caminos? ¿Que rara necesidad nos hace mortalmente gregarios?, podría
continuar con las preguntas y dibujar una circunferencia infinita que en sí
misma, encontraría el final, no por ello, las respuestas.
Al nacer, comenzamos el círculo, lo vamos construyendo y al mirar hacia
atrás, lo cuestionamos, como si sufriéramos una amnesia permanente y
buscamos al autor de nuestras obras y pisamos nuevamente nuestras huellas,
retornando. Al llegar al punto de partida, nos preguntamos: ¿para qué lo
hice? Y volvemos a empacar nuestras incógnitas y así tener motivos para
reiniciar el viaje. Tedioso y sagrado periplo.
Y damos vueltas y tropezamos con la misma gente (El mundo es un pañuelo) y
pasamos por los mismos lugares (Yo ya estuve aquí) y hacemos las mismas
cosas (Esto ya lo he vivido) todo por sentirnos amados y en ese afán vivimos
en una eterna y oscura circularidad.

Recuerdo
Desde el hueco oprimido del estómago
trepando sin piedad hasta mi pecho
golpeando en mi garganta
enroscado en mi cuello, navegando mis pecas
lamiendo sin pudor mi boca ávida
desplegando las alas de mi lengua
bebiendo de su néctar liberado
Alrededor de mis pupilas
desenredado en mi cabello
perdido entre mis cejas
dormido en calma entre mis dedos
Sosegado de alcoholes
despabilado de esperanzas
silencioso descendiendo por mi espalda
rugiente, enclavado en mis orillas...
me recorre,
mientras me encorva un grito
sin perdones, tu recuerdo.

Me alargo
Siento que me estoy alargando.
Que se alargan mis piernas,
mis manos,
las uñas de mis dedos,
mis muñecas.
Se alarga mi garganta
emite gritos largos
profundos gritos.
Largos.
Mi pecho, mis talones.
Mi corazón, su cavidad.
Mis hombros y mis huesos.
Toda la sangre se ha volcado
fuera de los límites voraces de mi cuerpo.
Son muy largas las venas.
se alargan, se me alargan,
se enroscan en el aire,
se retuercen
y salpican de rojo todas las avenidas
mientras mi lengua, ávida,
permanece mordida por tus ganas.

Abismos
Hay algo que me abruma
algo volátil
que no puedo atrapar
que se queda
y se incrusta
en porciones de alma
en pedazos de vida.
Sobre la cornisa
me dibujo
y miro para abajo
deseando aquél abismo
y arriba hay tanto cielo
que me sacude tanto
que...
me corta las manos
Que ironía!
sentirlo todo entre mis dedos
y no poder llevármelo
a la boca.

Geografías
No caben en la celda oscura de mi ayer
Los mágicos destellos de tus manos
El impacto letal de tus palabras
Ni el hechicero sabor de un beso prófugo.
Tu boca es un abismo
En el que mi cordura se resiste a perderse
Un abismo volcánico
En el que mi mar calmo
Quisiera convertir su sal en lava ardiente,
No caben tus miradas,
La profundidad amplia de tus ojos
No cabe tu memoria ni tus tiempos
Tus alas, tus pájaros, tus luces
Ni tus olas, ni tu arena, ni tu espuma
Porque al igual que el mar
Tu inmensidad no cabe
En la estreches voraz
De mis acantilados.
¡Qué dolor!
Si pudiera ensanchar mis golfos
Y hacer de sus orillas
Una vasta península!!!
Y sin embargo,
Las horas desveladas
Me encontraron perdida
En tus aromas,
En la profundidad de tu garganta
En la vastedad de la palma de tus manos.
