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Gracias Teresa por tu
colaboración
Teresa Aburto Uribe nació en Octubre de 1965 en Puerto
Montt Chile. A los cuatro años de edad su familia y ella se trasladaron a
Coyhaique (Patagonia Chilena). En 1975 y a raíz del golpe de estado en este
país, se vieron obligados a emigrar a la Argentina, país que los acogió
amablemente.
Viviendo en la ciudad de Puerto Madryn, y ya con 12 años, Teresa descubrió
su vocación por la escritura mediante un juego escolar. Su primer intento de
poema se llamó "Está llegando la primavera", manuscrito extraviado en su
momento. A los 14 años escribe "Las maravillas del Universo" y algunos otros
que forman parte de los primero poemas más elaborados y de mejor contenido.
A instancias de su profesora de Literatura el poema "Las Maravillas del
Universo" participó de un certamen literario "Escritores Inéditos del NOA"
habiendo sido elegido para formar parte de la Antología Editada en esa zona
de Argentina.
El trabajo literario continuó creciendo, y la participación en diversos
concursos literarios se hizo frecuente llegando así a formar parte de la
nómina de escritores inéditos de la provincia del Chubut (Argentina),
situación que le permitía contacto asiduo por correspondencia con diversos
exponentes de la poesía patagónica argentina.
En el año 1991 participó en el Eistedvod del Chubut, (fiesta cultural de
origen galés), en el certamen " Corona al Poeta". Ganó el tercer lugar entre
143 participantes, con el poema "Aquel Puerto Solo".
Siguió escribiendo y participando en diversos certámenes, hasta que en 1994
escribe su primera novela "Las Fronteras del Corazón", cuyo contenido está
directamente ligado al tema del destierro dada la situación vivida en Chile
en 1973.
En 2002 regresa a vivir a Chile, con el objetivo de descubrir su cultura
original y continuar cultivando el arte de la escritura, en su eterna
búsqueda de material para seguir incursionando en el género de la novela.
Su libro, Fronteras del Corazón y todos sus poemas que superan los 100,
permanecen inéditos.
Esto que ves -
De esas
tres cosas
Una tarde cualquiera
Tiempo sin memoria -
Aquel puerto solo

Aquel puerto solo
Aquel puerto solo
que me recibió una noche
sin luna y sin estrellas,
que me cantó con sus olas
una canción de espuma,
y enjugó las lágrimas
de la distancia y el reencuentro.
Aquel puerto solo
que conoció mis diez años
llenos de dudas y preguntas,
que acunó en su mar
mis tardes de nostalgias
que acarició mis noches
con el rugir de sus aguas.
Aquel puerto solo
es mi puerto de hoy,
es el Madryn que me viste
de mar y de cielo,
que me retiene en sus entrañas
y me acuna en su suelo,
que me da caricias de arena
y me cobija en la bruma,
que me ató a su golfo
y a sus estrellas una a una,
que me quitó el acento
para que hable su idioma,
que me enseñó la poesía
para quedar en la memoria
de quienes vienen y se van
y no saben contar su historia.

Tiempo sin memoria
Te pienso luego de una larga noche,
luego de sombras y espacios fríos.
Te pienso luego de abismos simulados,
luego de silencios largos
y ojos dormidos.
Te pienso... y no estás ausente,
en mi despertar existe tu sombra
que danza pausada buscando su lecho
para aunarse en la realidad escondida
del tiempo sin memoria.
Te pienso luego de larga ausencia,
y es como si tu voz
me llamara a gritos
a reunirme con tu boca,
de la que emana un manantial de sal
perdido entre cielo y rocas.
Te pienso en mi despertar
y mi voz te llama... te clama...
¡Ay! si el tiempo
no fuera un cruel tirano
derrumbando a su paso espacios
dejándolos vacíos,
solo si el tiempo nos diera tregua
para recobrar lo perdido,
podría recuperar mi acento,
y tu, patria mía, podrías de nuevo
tenerme contigo.

Una tarde cualquiera
Volveré una tarde de septiembre
con los primeros soles
y las últimas ballenas,
caminaré tus playas
y tus doradas dunas,
me perderé en la bruma
de una tarde cualquiera.
Mi corazón
no habrá partido entonces,
será como no haberme ido nunca,
seré parte de ti otra vez,
te cantaré mis deseos
y me dormiré en la humedad
de tu oleaje blanco,
en el olor a mar sereno,
sobre un colchón de caracolas.
Volveré a caminarte una tarde...
una tarde como esas tantas
en que te he dado mi infancia,
volveré a darte mis sueños,
mi sonrisa, como tantas mañanas
y de mis noches,
las últimas lágrimas.
Volveré a ti,
aunque nunca me he ido,
y seremos otra vez
cielo y mar...
arena y espuma...
profundidad e infinito...

De esas tres cosas
Dame tregua, tiempo, dame tregua,
no me apresures a pensar
pasa más lento.
Detén un poco tu paso
y dame un respiro...
no me apures, no quiero perder
espacios ni silencios.
Dame tregua, tiempo, dame tregua,
se me vienen los años
y aún me falta escribir un libro,
tener un hijo... tú sabes,
de esas tres cosas...
solo el árbol me creció,
el libro ya está en camino,
para el hijo falta el amor.

Esto que ves
Esto que ves soy yo,
ni más, ni menos.
Un pedazo de SER...
un trozo de humanidad...
un puñado de risas...
un montón de sueños.
Una cuota de locura...
un pedazo de dulzura
con toda mi sinceridad.
Esto que ves, soy yo,
ni más, ni menos.
Una mujer, a veces una niña,
a veces espacio...
a veces infinito...
a veces pasión...
a veces libertad.
Pero así, simplemente así...
así soy yo.
Es todo lo que tengo,
todo lo que soy...
No es mucho... pero es todo.
